¿Cómo hacer jabón casero con aceite usado? Los mejores consejos
El aceite reciclado supone siempre un engorro al no saber qué hacer con él para no contaminar el entorno natural con su vertido, por lo que una buena salida para él es hacer jabón casero con aceite usado. Te explicamos en este post el modo de elaboración de este producto para sacarle el máximo partido.
Cuando fríes cualquier preparación, es muy común que tengas la duda de qué hacer con el aceite ya utilizado: no lo tires por el desagüe, ya que cada litro puede contaminar más de mil litros de agua ni tampoco lo tires a la basura porque, aún empapado en una servilleta o en un trozo de pan, puede llegar chorreando hasta el suelo de los vertederos, generando los conocidos como lixiviados, siendo muy perjudiciales para el medio ambiente, en este caso para los acuíferos, de donde acabamos bebiendo.
Teniendo en cuenta esta información, no hay más remedio que buscar alternativas más sostenibles.
En este caso concreto, te sugerimos dos opciones: por un lado, reciclarlo, vertiendo el aceite usado cuando se haya enfriado y filtrado en una botella, tirándolo en el contenedor de aceites que se encuentre más cerca de ti; por el otro, te enseñamos a darle otra vida en forma de un producto de cosmética esencial con sencillos pasos.
Cómo hacer jabón casero con aceite usado
La forma de elaborar jabón casero es muy sencillo y tan sólo necesitas tres ingredientes: aceite de cocina usado, agua y sosa cáustica. En cuanto a las proporciones, ten en cuenta que por cada litro de aceite usado, se requiere la misma cantidad de agua y 150-200 gramos de sosa (la primera cantidad en caso de querer obtener un gel, champú o jabón personal y la segunda para obtener un producto natural y propio para limpiar los platos o la ropa).
En cualquier caso, puedes hacerte también con otros compuestos complementarios para mejorar la fórmula, como aromas naturales, de lavanda, aloe vera o limón, según el gusto.
Antes de profundizar en el método de elaboración, debes tener presente que la sosa es un compuesto químico corrosivo, por lo que en contacto con el agua genera calor y vapores muy tóxicos al experimentar una reacción exotérmica. Por ello, es fundamental que te protejas bien y uses gafas específicas, un palo largo para remover y que abras las ventanas de la estancia en la que vayas a trabajar para procurar una correcta ventilación.
Otro consejo importante es que no utilices ningún recipiente de aluminio, puesto que este material sufre los efectos nocivos de este compuesto.
Para empezar con el proceso, vierte el agua en el recipiente escogido y vierte la sosa con especial precaución y remuévela hasta que esté completamente disuelta. Déjala reposar hasta que quede a temperatura ambiente para, posteriormente, agregar el aceite de forma progresiva. Remueve toda esta pasta hasta que te asegures de que no quedan grumos (recurre a una batidora si lo consideras oportuno).
Este es el momento de añadir aromatizantes o colorantes si lo consideras oportuno y con las proporciones que creas convenientes.
Tras estos pasos, es el momento de verter la mezcla en moldes. Pasados dos días, puedes desmoldar y cortar en pequeños trozos. Sin embargo, para hacer uso de este jabón, tienes que esperar un mes, cuando la sosa ha perdido ya su capacidad corrosiva.
¿Y si quiero un detergente líquido casero con aceite usado?
Además de un jabón sólido, puedes obtener un detergente líquido que puede ser muy agradable y útil para las prendas de ropa.
Una de sus ventajas es que puedes sacarle un gran partido a este producto y dejar la ropa perfectamente limpia, como los productos que podemos encontrar en el mercado.
Una vez obtenido el jabón sólido, puedes usar medio kilo para este cometido y extraer hasta 10 litros de detergente líquido.
Ralla esa proporción de jabón en un barreño y bate con dos litros de agua hasta que consideres que no quedan grumos. Deja reposar esa mezcla hasta que la espuma se rebaje y agrega ocho litros más.
De esta forma, obtienes más de 10 litros de detergente a partir de medio kilo de jabón, por lo que puedes intuir que se le saca el máximo partido a este producto.
Estas son las premisas más esenciales para que consigas obtener un jabón casero con aceite usado, de forma que disfrutes de beneficios por partida doble: por una parte no contaminas el medio ambiente con esos residuos y, por la otra, disfrutas de un producto natural para la limpieza del hogar.
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